Cuartel militar de Cabo Silleiro cerca de Baiona es un lugar mágico que se mantiene medio derruido por el paso del tiempo y el vandalismo. Unas instalaciones militares que en su época sirvieron para poder vigilar la bocana de la Ría de Vigo y de la entrada de Baiona y que sus inicios datan del siglo XX, justo después de la guerra civil de 1936, más concretamente en la década de los 40.

Fue construida tras la Guerra Civil y entró en servicio a principios de la década de los 40 como batería costera para proteger a España de posible ataque por mar que nunca llegó a producirse. Años más tarde estas viejas instalaciones militares también funcionaron como un cuartel en el que los jóvenes de la zona eran enviados para hacer el servicio militar. El complejo militar se mantuvo intacto hasta principios de la década de los 90 con la ayuda de un pequeño retén que lo vigiló hasta el año 1999, fecha en la cual queda completamente abandonado. Hay rumores que dicen que en ella hubo republicanos prisioneros, torturados hasta la muerte, desapariciones, castigos… además en el año 2004 se produjo una triste noticia. Se encontró el cadáver de una joven de 19 años que fue violada y asesinada. Todo un historial negro para el lugar.

Lo más destacado de este desconocido lugar son sus cuatro cañones Vickers de 152,4 mm jalonados en la ladera del monte, sus impresionantes panoramas sobre el Atlántico y la posibilidad de ver de cerca lo que era una instalación militar de aquellos tiempos,… una experiencia de lo más única. Cuartel Militar de Cabo Silleiro se encuentra situada a escasos cinco quilómetros do municipio de Baiona.


Fotos: Anibal Lace

Una vez llegamos a la entrada del cuartel nos toparemos con un gran arco de piedra que conservaba el escudo franquista hasta hace muy poco, nos marca la entrada a la plaza donde se ubicaban parte de las instalaciones militares, como la cantina o las dependencias oficiales. Todo ello derruído y repleto de escombros. Un muro adosado a la colina protege estas instalaciones de las tempestades atlánticas. En este muro se abrían unos arcos que comunicaban con los pasadizos que todavía hoy se conservan en buen estado. Por un pequeño hueco “artificial” se accede a los antiguos túneles con un eje principal y varias ramificaciones conectan las piezas de artillería Vickers con el búnker de telemetría, ubicado en la zona más alta para poder divisar el horizonte hasta detectar supuestas incursiones enemigas.


Fotos: Anibal Lace

La verdad hay que armarse mucho de valor para meterse por ese agujero tan estrecho y visitar los 200m de túneles bajo tierra. Pues bien, una vez dentro, y provistos de luz artificial, las instalaciones están en relativo buen estado y no se vislumbran peligro de derrumbe aparente. A través de estos pasillos interminables llenos de pintadas, firmas, versos,, dibujos de monstruos y otro tipo de pintadas políticas,… nos encontraremos con habitaciones a ambos lados, bifurcaciones hacia otros túneles, escaleras y vías por las que trasladaban la munición en carritos. Hoy por hoy aún se pueden ver los restos de las instalaciones eléctricas y los restos de puertas blindadas y alguna que otra estantería. No es extraño tampoco encontrar algún resto de botellon.

Más información en Patrimonio Galego.

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Steve Dominguez
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Autor:
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Publicado el: 14/08/2015

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